Monday, December 6, 2010

La Inmaculada Constitución (Apariciones marianas I)


Estaban varios adolescentes haciendo botellón en el parque de los patos al anochecer de un precioso día de primavera, cuando una luminosa figura se materializó en las ramas de un castaño. Era una hermosa mujer con una túnica amarilla y un manto rojo sobre los hombros. A sus pies brillaba un águila real que mantenía su orgullosa cabeza de perfil.
-¡Eh, tío, mira qué pasada! ¡Mira la chorva ésa cómo se ha subido al árbol!
-¡Hostia, qué fuerte! ¿Pero de qué va? ¡Si es una vieja!
Juanito, que era hijo de emigrantes portugueses, les sacó de su error:
-No es una chorva, es la Inmaculada Concepción, que se sube a los árboles para aparecerse a los niños. Al lado de mi pueblo apareció también un día y los que la vieron se hicieron superfamosos.
-¡No jodas! ¡Tío saca el móvil y sácale una foto, que nos vamos a la tele!
La hermosa mujer habló con voz firme y clara.
- No soy la Inmaculada Concepción. Soy la Inmaculada Constitución. Y quiero que me escuchéis con atención. La gente cada vez es más descreída. Ya no creen en mí. Acudo a vosotros, inocentes...ejm...pastorcillos, para que déis testimonio de mi existencia.
-¡Joé, habla y todo! Vamos a Operación Tiunfo!
-¡A Mira quién baila!
-Oye, tía, osea, Constitución, tú ¿qué sabes hacer? O sea,¿bailas, o cantas o qué?
-Queridos niños y niñas, yo garantizo los derechos y los deberes de los españoles. Por ejemplo, el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo...
-¡Joder, pues en mi casa no trabaja ni dios, todos están en el paro!
-Y a nosotros nos van a embargar el piso la semana que viene.
-Pues mi abuela lleva dos años en lista de espera para operarse de cataratas, y se da unas hostias contra los muebles que te cagas.
-¡Valiente mierda de Constitución!
-Niños, no me hagáis llorar, que bastante me han hecho llorar los presidentes y el borbón. Id a vuestras casas y anunciad la buena nueva. La Inmaculada Constitución vive, la habéis visto, y pide que se erija una basílica en su honor en este mismo lugar. Muros amarillos, tejado rojo y el pajarraco sosteniendo las gualdrapas sobre el dintel de la entrada. Mi imagen presidiendo el altar, y a mi alrededor los escudos de la autonomías. Misa diaria y velas de olor. Lo habéis pillado? Y ahora cantad conmigo: Chunda chunda tachunda chunda chunda....
- ¡Joder tíos, nosotras nos vamos! ¡Qué vergüenza, todo el mundo nos está mirando!
-¡Vale, Vanesa, que nosotros también nos abrimos! Pero recoger las botellas, no?
-Joder, tío, que no, que yo paso de la vieja, tío. Que vosotros os habéis enrollado, recoger vosotros.
-¡Joder, cuando se lo cuente a mi vieja no se lo va a creer!
-¿Cómo que a tu vieja? Va a pensar que estabas fumao. Ni se te ocurra.
-Pues también es verdad.

Y es así como la pobre Inmaculada Constitución salta de árbol en árbol, de botellón en botellón, intentando extender su mensaje patriótico sin grandes éxitos. ¿Estará acabada? ¿Abandonará? ¿Conseguirá engñar a alguien?...
(continuará)

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