Tuesday, January 4, 2011

Prohibido fumar


Tabernas, tascas, baretos, antros... refugio de colgaos, borrachuzos y gente solitaria. Navegas por las calles hostiles de la ciudad, evitando la marea humana, y allí ves la tasca, como un faro salvador en medio de la tormenta... Comprensivo, el tabernero te sirve lo que pidas, te da conversación o calla, respeta tus silencios. Sacas un cigarro y das un trago. Es una tregua en tu vida de mierda. Te pierdes en los recovecos de tu cerebro... Y, de repente, te dicen: "A la puta calle, aquí no se fuma."
Olvídate de encontrarte con el otro borrachuzo del barrio, con la mujer amable que siempre te saluda, con los jóvenes que ríen y cantan acompañando tus nostalgias... ¡A la puta calle!
¿Por qué me venís a buscar? ¿Por qué me molestáis en mi agujero? ¿Queréis que sea un colgao políticamente correcto?¿Me pondréis una multa si me tiro a la ría? ¡Hipócritas de mierda! ¡Que los Reyes Magos os den a todos por el culo!

Monday, January 3, 2011

Monday, December 27, 2010

Dolor en el Paraíso


Jesús andaba lamentándose por el Paraíso. Harto de escuchar sus quejas, el arcángel Gabriel le aconsejó dejar de lloriquear y exponer su caso ante quien tenía autoridad para remediarlo: el Espíritu Santo. Y Jesús siguió su consejo.
-Hola, Espíritu Santo. Estoy muy disgustado. Dejé la Iglesia, la obra de mi vida, a tu cuidado; y es obvio que cada vez se aparta más de mis enseñanzas. He esperado un tiempo prudencial -2000 años- pero al final veo que tendré que pedirte cuentas. ¿Qué está pasando?
-¿Que qué está pasando? ¿Qué quieres decir? Cada vez está más extendida por el mundo y es más poderosa. De ser una secta perseguida ha pasado a ser un gran Estado y estamos a la espera de que nos dejen entrar en el G20. No sé qué más quieres.
-¿Pero no te das cuenta de que todo ésto no tiene nada que ver con la filosofía que yo mantuve cuando estuve entre los hombres? ¡Esta no es mi Iglesia, es un monstruo que nada tiene que ver conmigo!
-¡Ay, Jesusín! Siempre has sido un poco torpe, pero a ver si te lo explico de forma que lo entiendas. Cuando te empeñaste en bajar a la tierra y cambiar el sistema, tu Padre, que además de estar chocho te lo consiente todo, dijo que sí en contra de mi opinión. Y, como no podía ser de otra manera, hiciste el ridículo, además de hacerle enfermar a tu Padre de preocupación. Creo que la elección de María fue un error para empezar. Esa mística... Y tú eras un blandengue, con tus enfermos, y tus pobres... Te querías enfrentar al sistema, y te comportabas como un corderito. Todo el mundo se reía de tí, menos los neuróticos que te seguían. Acabaste como acabaste y no se enteró ni dios. Bueno, Dios sí, y menos mal que se me ocurrió lo del eclipse y los truenos y eso. ¿Qué coño de Iglesia iba a salir de toda esa mierda?
Y luego apareció Pablo. Ese sí era un tipo inteligente, ambicioso y con ganas de triunfar. Un ciudadano romano con una madre que era una señora, estricta y con saber estar, y que le educó como debe ser. Cuando leí sus cartas a los éfesos, lo tuve claro. ¡Así sí se podía levantar una Iglesia! Y lo hice. La salvé para tí.
-¡Pero es la Iglesia de Pablo!
- ¡Claro! Pero en todas las ceremonias se leen trocitos de tu vida y las tonterías que decías. Tú sigues figurando como el protagonista de la película. ¿Qué más quieres?
- ¡Cómo me desprecias! ¡Nunca me has querido!
- Pues la verdad es que eres un poco defectuoso y una rémora en el conjunto de la Trinidad. Tienes bien poco de Dios. Pero aquí estás, eres parte de la familia, y por éso te he ayudado. Bueno, ya te lo he explicado todo. Hala, vete a jugar con tus ovejitas y tus leprosos y déjame seguir estudiando cómo van las acciones del Ambrosiano.

El Juicio Final


Por fin llegó el día del Juicio Final. Los desheredados de la tierra se arremolinaban en la enorme sala del juicio. Todos querían increpar a Dios, arrojarle a la cara sus inacabables acusaciones, mirarle a los ojos cuando los alguaciles se lo llevaran esposado. El tribunal intentaba poner orden.
-Ya sabemos que todos tenéis enormes acusaciones que hacer. Pero aunque para cada uno sean únicas e incomparables, son todas similares. Por eso hemos elegido a los más desgraciados entre los desgraciados, para que acusen en nombre de todos.
Apareció Dios, esposado pero arrogante. Su voz tronó:
-Impíos, ¿cómo os atrevéis a juzgarme? ¿No teméis mi cólera?
- Cidadano Dios, dejea de hacer el papelón y compórtate. Ya no estás en una catedral ni en el monte ardiendo entre las zarzas. Ya no tienes poder. Este es el día del Juicio y serás juzgado.
Las acusaciones comenzaron: los pobres, los asesinados por el poder, los muertos en guerras y cataclismos, los suicidas, las madres de los niños muertos en sus cunas, las mujeres lapidadas, apaleadas, humilladas, las monjas de clausura, la escoria de la tierra... todos lanzaron sus acusaciones.
Cuando acabaron, el tribunal preguntó:
_-¿Tienes algo que decir en tu defensa?
Y Dios, con una sonrisa torcida, contestó:
-¿No lo habéis adivinado? No fui yo. Yo no existo. Mira que sois imbéciles.
Y se fue arrugando, y empequeñeciendo, y al final sólo quedaron unas pequeñas sombras y algunos pelos de la barba sobre el estrado.
Y los parias de la tierra lloraron amargamente.

Friday, December 17, 2010

Cuento de Navidad


Había una vez una rueda de repuesto que vivía muy tranquila en el maletero del coche, debajo de la alfombrilla. El espacio que habitaba era reducido pero muy cómodo, y además iba sujeta con unas gomas que impedían que se golpease contra la carrocería en las curvas o cuando había baches en la carretera. Acunada por el suave movimiento del coche, el apagado ronroneo del motor y las leves voces de sus hermanas que charlaban mientras rodaban, pasaba media vida dormitando, tranquila y feliz, sin percatarse de los viajes que hacía, ni de los kilómetros que recorría, ni de los paisajes que atravesaba. A veces se abría el maletero, y el dueño la sacaba en alguna gasolinera para medir la presión. En esas ocasiones, pasado el primer momento de desconcierto ante la luz cegadora y el traqueteo, disfrutaba bastante de la aventura, y esos breves momentos le daban suficiente material para soñar durante meses seguidos.
Pero un día le despertó una violenta explosión seguida de un brusco frenazo. Sus hermanas gritaban y lloraban, y ella se asustó. Se hizo el silencio y se abrió el maletero. Unas manos firmes la levantaron y vio que le atornillaban en el lugar donde había rodado una de sus hermanas, que ahora estaba tirada en el suelo, destrozada.
El coche se puso en marcha y ella empezó a rodar. Iba cogiendo más y más velocidad. El viento pasaba a su lado acariciándola, notaba el ardiente suelo bajo su vientre, el paisaje desfilaba a una velocidad arrolladora. Al principio sintió vértigo, luego una alegría infinita que le hacía desear correr más y más... ¡Esto era! ¡Para ésto estaba hecha! Notaba cómo la goma se iba calentando más y más, y cómo aguantaba la presión. Se sentía poderosa, la reina de la carretera.
Al fin, el coche paró, la desatornillaron y la volvieron a meter en su cubículo. Poco a poco se fue serenando, pero ya no podía dormir. Sólo esperaba que la volvieran a sacar.
Pero pasaban los días, y los kilómetros, y seguía allí metida. Estaba cada vez más impaciente. Y se atrevió a preguntar: "Eh, chicas, ¿sabéis cuándo voy a salir otra vez?" Y ellas rieron, y le contestaron: "Esperamos que nunca. Sólo eres la rueda de repuesto."
Y por primera vez en su vida de rueda lloró amargamente. Y las lágrimas caían haciendo preciosos regueros por los flamantes dibujos del neumático.
Un día se abrió por fin el maletero. No lo podía creer. ¿La volvían a sacar! Pero vio que le enchufaban al aparato de medir la presión, y que sus cuatro hermanas charlaban, orondas y sanas, sujetas a sus respectivos ejes. Y no lo pudo aguantar. Cuando la volvían a subir al maletero, saltó y se fue rodando contra la mediana de la autopista, rebotó y salió disparada hasta un terraplén, por el que cayó dando tumbos. Al llegar al fondo, se encontró rodeada de decenas de ruedas en distintos estados de descomposición: ruedas de bicicleta con los radios arrancados, ruedas torcidas de motos, ruedas medio quemadas de camión. Todas desinfladas, sucias, viejas, cubiertas por las zarzas... Ni siquiera tenían fuerzas para saludarle.
En la gasolinera el empleado le dijo al dueño del coche: "¡Vaya putada! Se ha ido hasta el fondo. Desde aquí la veo. ¿Va a bajar a por ella?" Y el dueño le contestó: "¿Bajar hasta allí? Ni de coña. Total, estaba ya bastante estropeada. Y además dentro de poco voy a cambiar de coche. Ahí se queda."

Monday, December 6, 2010

La Inmaculada Constitución (Apariciones marianas I)


Estaban varios adolescentes haciendo botellón en el parque de los patos al anochecer de un precioso día de primavera, cuando una luminosa figura se materializó en las ramas de un castaño. Era una hermosa mujer con una túnica amarilla y un manto rojo sobre los hombros. A sus pies brillaba un águila real que mantenía su orgullosa cabeza de perfil.
-¡Eh, tío, mira qué pasada! ¡Mira la chorva ésa cómo se ha subido al árbol!
-¡Hostia, qué fuerte! ¿Pero de qué va? ¡Si es una vieja!
Juanito, que era hijo de emigrantes portugueses, les sacó de su error:
-No es una chorva, es la Inmaculada Concepción, que se sube a los árboles para aparecerse a los niños. Al lado de mi pueblo apareció también un día y los que la vieron se hicieron superfamosos.
-¡No jodas! ¡Tío saca el móvil y sácale una foto, que nos vamos a la tele!
La hermosa mujer habló con voz firme y clara.
- No soy la Inmaculada Concepción. Soy la Inmaculada Constitución. Y quiero que me escuchéis con atención. La gente cada vez es más descreída. Ya no creen en mí. Acudo a vosotros, inocentes...ejm...pastorcillos, para que déis testimonio de mi existencia.
-¡Joé, habla y todo! Vamos a Operación Tiunfo!
-¡A Mira quién baila!
-Oye, tía, osea, Constitución, tú ¿qué sabes hacer? O sea,¿bailas, o cantas o qué?
-Queridos niños y niñas, yo garantizo los derechos y los deberes de los españoles. Por ejemplo, el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo...
-¡Joder, pues en mi casa no trabaja ni dios, todos están en el paro!
-Y a nosotros nos van a embargar el piso la semana que viene.
-Pues mi abuela lleva dos años en lista de espera para operarse de cataratas, y se da unas hostias contra los muebles que te cagas.
-¡Valiente mierda de Constitución!
-Niños, no me hagáis llorar, que bastante me han hecho llorar los presidentes y el borbón. Id a vuestras casas y anunciad la buena nueva. La Inmaculada Constitución vive, la habéis visto, y pide que se erija una basílica en su honor en este mismo lugar. Muros amarillos, tejado rojo y el pajarraco sosteniendo las gualdrapas sobre el dintel de la entrada. Mi imagen presidiendo el altar, y a mi alrededor los escudos de la autonomías. Misa diaria y velas de olor. Lo habéis pillado? Y ahora cantad conmigo: Chunda chunda tachunda chunda chunda....
- ¡Joder tíos, nosotras nos vamos! ¡Qué vergüenza, todo el mundo nos está mirando!
-¡Vale, Vanesa, que nosotros también nos abrimos! Pero recoger las botellas, no?
-Joder, tío, que no, que yo paso de la vieja, tío. Que vosotros os habéis enrollado, recoger vosotros.
-¡Joder, cuando se lo cuente a mi vieja no se lo va a creer!
-¿Cómo que a tu vieja? Va a pensar que estabas fumao. Ni se te ocurra.
-Pues también es verdad.

Y es así como la pobre Inmaculada Constitución salta de árbol en árbol, de botellón en botellón, intentando extender su mensaje patriótico sin grandes éxitos. ¿Estará acabada? ¿Abandonará? ¿Conseguirá engñar a alguien?...
(continuará)

Monday, November 29, 2010

Carta abierta a los diseñadores de ropa femenina


Me dirijo a su gremio como clienta suya con la idea de dejarles unas cuantas ideas claras.
En primer lugar, existen en el mundo unos seres que se llaman "mujeres" (sus clientas, por cierto) con unas características físicas determinadas, distintas a las de los hombres, y que van cambiando a lo largo de los años. Una mujer en su plenitud tiene pechos, caderas y culo de mayor tamaño que los de los hombres o las niñas. Y estas partes de su anatomía van aumentando de tamaño con la edad con notable frecuencia. Por otra parte, es muy difícil encontrar dos mujeres iguales; y así, encontramos mujeres con los pechos grandes o pequeños, caídos o respingones... y lo mismo se puede notar en las demás partes del cuerpo. Todos esos cuerpos son estupendos y valiosos en sí mismos. Todos desempeñan a la perfección las funciones para las que fueron diseñados. Y si tienen algún defecto no van a ser ustedes los que lo decidan, no es de su incumbencia.
En segundo lugar, permítanme que les baje un poco los humos. Ya sé que a Balenciaga le han hecho un museo y que Armani ha expuesto sus modelos en el Guggenheim. Pero desengáñense, estos hechos sólo indican que hoy en día el arte se está confundiendo con la decoración, no que los decoradores sean artistas. Ustedes no son artistas, sino artesanos. Su labor consiste en hacer ropa que nos haga sentir guapas y cómodas a las mujeres. Si alguno de ustedes se siente artista, que lo será, puede hacer modelitos para exponer, pero que avise que son obras de arte y no ropa, y que no pretenda que las mujeres nos vistamos con ellos, lo mismo que no se nos ocurre ponernos un Modigliani de sombrero.
Dejen de pretender que las mujeres modifiquemos nuestros cuerpos para meternos en sus "obras de arte". Son ustedes los que tienen que diseñar la ropa adaptada a nuestros cuerpos de mujer, grandes o pequeños, curvos o huesudos, esbeltos o fondones.
Y dejen de engañar y frustrar a las adolescentes. No parimos y criamos a nuestras hijas para que sean esclavas de sus caprichos, para que enfermen y sean desgraciadas, para que se sientan repugnantes en sus maravillosos cuerpos de mujer porque no "entran" en sus estúpidos y deshumanizados (desmujerados) diseños.
Sé que quizá piensen que estoy siendo injusta. Que las leyes de la moda no las dictan ustedes al cien por cien. Que si no diseñan lo que manda el mercado se hunden. Lo admito. Pero son colaboradores necesarios. Existe la ética profesional, la deontología. En todas las profesiones se aplica. ¿Por qué en la suya no?

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